Southampton, Reino Unido, 8 de junio de 1979 — El 8 de junio es una fecha que resuena profundamente en la memoria de los fanáticos del rock, marcando el último concierto con Bon Scott como vocalista de la legendaria banda australiana AC/DC. Este concierto no solo fue una explosión de energía y talento, sino también un preludio a la trágica partida de uno de los frontmen más icónicos de la historia del rock.

En una noche electrizante en el Gaumont Theatre de Southampton, AC/DC ofreció una actuación que, en retrospectiva, se convertiría en un momento histórico. La banda, que en aquel momento estaba en la cúspide de su carrera con su álbum «Highway to Hell», mostró todo su arsenal de poderosos riffs y letras irreverentes, características que definirían su legado en la música rock.

Bon Scott, conocido por su voz rasposa y su carismática presencia en el escenario, lideró la banda con una energía inigualable. Su estilo de vida desenfrenado y su capacidad para conectar con el público hicieron de él una figura legendaria en el mundo del rock. Esa noche en Southampton, Scott y sus compañeros de banda —Angus Young, Malcolm Young, Cliff Williams y Phil Rudd— desataron un setlist que incluyó éxitos como «High Voltage», «Whole Lotta Rosie» y «Highway to Hell».

La gira «Highway to Hell» de 1979 consolidó la reputación de AC/DC como una de las bandas de rock más potentes en vivo. La actuación del 8 de junio, sin embargo, adquirió una resonancia especial con el paso del tiempo, ya que sería una de las últimas veces que Scott subiría al escenario con la banda. El 19 de febrero de 1980, el mundo del rock se estremeció con la noticia de su prematura muerte a los 33 años, causada por una intoxicación alcohólica.

La desaparición de Bon Scott dejó un vacío en la banda y en los corazones de millones de fanáticos. No obstante, AC/DC decidió seguir adelante, y en abril de 1980, Brian Johnson fue anunciado como el nuevo vocalista. Con Johnson al frente, la banda lanzó «Back in Black», un álbum que no solo rindió homenaje a Scott, sino que también se convirtió en uno de los más vendidos de todos los tiempos.

El legado de Bon Scott no se desvaneció con su muerte. Su influencia perdura en la música de AC/DC y en las generaciones de músicos que se han inspirado en su estilo y actitud. Cada 8 de junio, los fanáticos recuerdan aquella noche en Southampton, donde Scott dejó su alma en el escenario por última vez, entregando una actuación que, sin saberlo, sería su despedida.

El 8 de junio no es solo una fecha en el calendario del rock, sino un recordatorio de la fugaz pero brillante carrera de Bon Scott con AC/DC. Su última actuación con la banda en Southampton se convirtió en un momento inmortalizado en la historia del rock, un testimonio del talento y la pasión de un vocalista que vivió intensamente y dejó una huella imborrable. La música de AC/DC sigue siendo un tributo constante a Scott, quien, con su voz y su presencia, ayudó a definir el sonido de una era.

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