Durante su gira europea Land of Hope and Dreams, Bruce Springsteen ha usado el micrófono en cada concierto para levantar un mensaje de reflexión política. Arrancó en mayo en Manchester denunciando que Estados Unidos está bajo una “administración corrupta, incompetente y traidora”, un fuerte reproche dirigido directamente a Donald Trump.

Las críticas del artista se han intensificado desde el escenario. En San Sebastián se refirió a Trump como “imbécil”, “inepto” y responsable de una “tragedia estadounidense”. También aludió a la erosión de derechos civiles, la migración forzada, la financiación universitaria y el ascenso de autoritarismos, invitando al público a “alzar la voz contra el autoritarismo”.
La respuesta del expresidente no se hizo esperar. Desde su plataforma Truth Social descalificó al músico, llamándolo “sobrevalorado”, “más tonto que una piedra”, con la cara “como una pasa” y criticando su apoyo a Joe Biden.
Springsteen ha confirmado que sigue adelante: su gira incluye dos conciertos en San Sebastián (21 y 24 de junio), con subtítulos en euskera y castellano para extender el mensaje. Aprovecha este escenario para reafirmar un patriotismo crítico: un llamado a la resistencia democrática con raíces en su carrera de cinco décadas, donde nunca ocultó su compromiso con los más vulnerables y los valores civiles.











