Felipe Gutiérrez Muñoz, conocido en el mundo del rock como Felipe Lipe, murió el martes 4 de agosto de 2026 en Ocaña, Toledo, a los 68 años, aunque hasta ahora no se ha dado a conocer la causa oficial. Sus restos fueron sepultados en el cementerio municipal de Noblejas, el pueblo toledano donde había nacido el 27 de junio de 1958. Fue Ariel Rot quien anunció la noticia esa misma semana en Instagram, escribiendo que justo estaba grabando en unos estudios del Barrio de la Concepción de Madrid, el mismo barrio donde la banda pasó años ensayando y buscándose la vida antes de existir como tal, y cerró con una frase que no necesitaba ningún adorno: Felipe, Julián, Manolo, qué tristeza.

Una cuenta que se fue llenando en décadas
Esa frase carga con más historia de la que aparenta. Felipe Lipe es el tercer miembro de la formación original de Tequila que muere. Julián Infante, guitarrista, falleció el 1 de mayo de 1994, y Manolo Iglesias, baterista, el 4 de diciembre de 2000, ambos víctimas del sida en una España que entonces todavía no sabía cómo procesar esa epidemia. Ahora se suma Lipe, y de los cinco músicos que formaron la banda en 1976 solo quedan vivos los dos líderes argentinos, Alejo Stivel y Ariel Rot. La maldición de Tequila, como la llaman algunos medios españoles, no es un mito, sino una cuenta que se fue llenando con los años.
De Buenos Aires a un local de ensayo en Madrid
Stivel y Rot llegaron a Madrid en 1976 huyendo de la dictadura de Videla en Argentina, y ahí conocieron a Julián Infante, quien tocaba junto al bajista Felipe Lipe en una banda local llamada Spoonful Blues Band. Los reclutaron a ambos, sumaron a Manolo Iglesias en la batería, y así nació Tequila, con una fórmula que debía tanto a los Rolling Stones como a Chuck Berry y que, en la España de la Transición, no era una moda, sino oxígeno.
Cuatro discos y una salida antes del final
Entre 1977 y 1983, Tequila grabó cuatro álbumes que hoy se cuentan entre los catálogos más importantes del rock en español de esa época: Matrícula de Honor, Rock and Roll, Viva Tequila y Confidencial, con himnos como «Salta» y «Rock and Roll en la Plaza del Pueblo» que sacaron el rock en castellano de la clandestinidad y lo llevaron a las plazas. Lipe tocó en los cuatro discos y dejó la banda en 1983, poco antes de la separación definitiva, agotado por el desgaste interno entre los miembros —un desgaste que, según relató después en el documental de 2022, se agravó cuando dejaron de repartir los derechos de autor entre todos y empezaron a cobrarlos solo quienes componían.
Lo que vino después de la fama
Lo que construyó Lipe fuera de la música habla de quién era más allá del bajo. Terminó una carrera en psicología mientras enfrentaba, en paralelo, problemas serios con las drogas y el alcohol que lo llevaron a internarse en Proyecto Hombre para tratar su adicción a la heroína. Salió adelante y, años después, fundó Felipe Lipe Tequila Band, con la que siguió tocando en vivo los himnos de su banda original, y en 2022 se reunió con Stivel y Rot para el documental Tequila: Sexo, Drogas y Rock and Roll, dirigido por Álvaro Longoria y narrado por Cecilia Roth. Era, además, hermano de Rafa Gutiérrez, guitarrista de Hombres G, lo que convierte al rock en español de esas décadas en un asunto también de familia, en sentido literal.
Cierre editorial
Felipe Lipe. 68 años. Noblejas, Toledo. El bajo de una banda que hizo del optimismo casi ingenuo de la Transición una banda sonora completa, y que pagó ese optimismo con una factura que tres de sus cinco integrantes ya no están aquí para cobrar. Que haya encontrado, después del escenario, una manera de ayudarse a sí mismo y quedarse cerca de la música sin necesitar ya la fama, dice más de él que cualquier riff. Descanse en el pueblo donde empezó todo.




