Nic Collins: Vivir Con Un Apellido Legendario Y Encontrar Tu Propia Voz

Hay músicos que pasan toda su vida intentando alcanzar una oportunidad. Nic Collins nació prácticamente dentro de ella.

Desde que era niño, los escenarios, las giras y los camerinos formaban parte de su paisaje cotidiano. Mientras millones de personas observaban a Phil Collins desde las butacas de estadios y arenas alrededor del mundo, él lo veía desde una perspectiva completamente distinta: como su padre. Esa diferencia parece pequeña, pero termina explicando buena parte de la conversación que sostuvo recientemente con El Rocanrosaurio.

Durante años, el público lo identificó únicamente como el hijo de uno de los músicos más exitosos de las últimas cinco décadas. Sin embargo, detrás de esa etiqueta existe una historia más compleja. Nic no creció obsesionado con convertirse en una copia de Phil Collins. Su relación con la música se desarrolló de forma natural, rodeado de instrumentos, ensayos y conciertos, pero también con la curiosidad propia de quien intenta descubrir qué quiere hacer con su vida.

La batería apareció muy temprano. No como una imposición familiar ni como un plan cuidadosamente diseñado, sino como una consecuencia lógica de crecer en un entorno donde la música estaba presente todos los días. Con el tiempo desarrolló un estilo propio y comenzó a construir una identidad que inevitablemente convivía con el peso de un apellido que cualquier aficionado al rock reconoce al instante.

La experiencia de Genesis desde dentro

Pocas personas pueden decir que participaron en los últimos capítulos de una de las bandas más importantes de la historia del rock progresivo. Nic Collins sí puede.

Cuando Genesis emprendió su gira de despedida, el joven baterista se encontró en una situación que habría resultado intimidante para cualquier músico. No sólo debía interpretar un repertorio venerado por varias generaciones; también tenía que hacerlo mientras observaba de cerca el enorme esfuerzo físico que representaba para Phil Collins volver al escenario.

Para muchos seguidores, aquellos conciertos fueron una despedida emocional. Para Nic tuvieron además una dimensión profundamente personal. No se trataba únicamente de tocar canciones históricas. Era compartir escenario con su padre durante una de las etapas más significativas de la trayectoria de Genesis.

La experiencia le permitió convivir con un catálogo que forma parte de la historia del rock, pero también le enseñó algo que suele perderse entre los titulares y la nostalgia: detrás de las leyendas existen personas reales, con limitaciones, emociones y desafíos que rara vez aparecen reflejados en los grandes espectáculos.

El impacto de Taylor Hawkins

Uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando habló sobre Taylor Hawkins.

Como muchos bateristas de su generación, Nic encontró inspiración en la energía y la personalidad del músico de Foo Fighters. La muerte de Hawkins en 2022 sacudió a toda la comunidad del rock, pero para quienes crecieron observando su trabajo desde la batería tuvo un impacto especialmente profundo.

Más allá de los homenajes y las reacciones públicas que inundaron las redes sociales en aquellos días, Nic recordó la importancia que Hawkins tuvo como referente para una nueva generación de músicos. No solamente por su técnica, sino por la pasión evidente con la que abordaba cada presentación.

Hablar de Taylor Hawkins fue también una forma de hablar sobre las influencias que moldearon su propia visión de la música. Una visión que combina respeto por el pasado con la necesidad de seguir construyendo algo nuevo.

The Effect y el siguiente capítulo

Si Genesis representa una parte importante de su historia, The Effect representa el presente.

La banda, integrada también por Trev Lukather, Steve Maggiora y Emmett Hall, se ha convertido en el espacio donde Nic Collins puede desarrollar una propuesta propia, alejada de las inevitables comparaciones con el legado familiar.

Lo interesante es que el proyecto no intenta esconder sus influencias ni renegar de ellas. Por el contrario, parte de una tradición musical evidente, pero busca transformarla en algo contemporáneo. En lugar de apoyarse exclusivamente en la nostalgia, The Effect apunta hacia adelante.

Durante la entrevista quedó claro que Nic observa esta etapa con entusiasmo. Después de años en los que gran parte de la atención pública se concentró en su apellido o en su papel dentro de Genesis, ahora parece más interesado en hablar de las canciones que está creando que de las que ayudó a interpretar.

Y quizá ahí se encuentra la verdadera historia.

No en el hijo de Phil Collins.

No en el baterista que participó en la despedida de Genesis.

Sino en un músico que ha comenzado a construir una carrera propia en una industria donde escapar de las comparaciones resulta casi imposible.

Cierre editorial

La historia del rock está llena de hijos de músicos famosos. Algunos intentaron reproducir exactamente el camino de sus padres. Otros dedicaron años enteros a escapar de cualquier asociación posible. Nic Collins parece haber encontrado una tercera ruta: aceptar el legado sin convertirse en prisionero de él. Y en una industria donde las etiquetas suelen durar más que las canciones, eso quizá sea más difícil que tocar frente a miles de personas.

Ve la entrevista completa aquí:

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