Miércoles 27 de mayo, Estadio GNP Seguros, Ciudad de México. Un regreso con tintes bien distintos: la nostalgia obvia por un lado, y la sensación de que se salda una deuda de mucho tiempo por el otro. System of a Down no había pisado México desde 2019, cuando se presentó en el Force Fest. Siete años de ausencia que se cobraron con dos noches sold out en uno de los recintos más grandes de la capital.
Antes de que sonara la primera nota ya había señales de lo que se venía. Fans que se maquillaron la cara al estilo de Serj Tankian en el video de «Sugar». Playeras impresas con los nombres de «Toxicity» o «B.Y.O.B.» Algunos más jóvenes que las portaban para demostrar que System of a Down no necesitó sacar más discos para llegar a nuevos públicos. Veinte años sin material nuevo y la banda sigue generando el tipo de devoción que la mayoría de los grupos activos nunca va a conocer.
«¡Trajeron el fuego!»
El show arrancó con «Soldier Side», la intro instrumental que abre Mezmerize, y de ahí vino «B.Y.O.B.» así, en corto, con un visual en pantallas que decía ‘human suffering now in 4K!’ La sátira, la ironía, la crítica — la esencia de la banda a todo lo que daba. No al final como himno de cierre. Al principio, como declaración de intenciones.
Enseguida sonaron «Prison Song», «Aerials», «I-E-A-I-A-I-O» e «Innervision», y ya se podía percibir un leve olor a pólvora desde la grada — señal de que se estaban encendiendo bengalas en la sección general. Los recintos en México tienen prohibida la pirotecnia en conciertos. A nadie le importó. Al final de la noche, Daron Malakian lo reconoció desde el escenario: «Los recintos dicen que no traigan pirotecnia a nuestros conciertos. Veo gente que sí trajo… le hicieron como pudieron y lo apreciamos porque no importa si es con una llama o con sus voces… ¡trajeron el fuego!»
En la zona de General B se veían tres o cuatro mosh pits bastante activos. Hasta la grada se movió cuando sonó «Radio/Video», esa canción que por momentos se desprende del metal para meterte polka y ska hasta acelerarte.

Lo que cada uno trajo al escenario
Serj Tankian es quizá el que más ha cambiado en términos de presencia escénica — ya no hace muecas de loco, pero sonríe bastante. No se mueve con demencia ni va de un lado a otro enérgicamente. No lo necesita, porque su voz está intacta y poderosa. Siempre es una locura presenciar su capacidad para navegar entre melodías casi operísticas y guturales enfermizos — detalles que se aprecian especialmente en canciones como «Suite-Pee», «ATWA» o «Prison Song».
Daron Malakian es más showman: te puede echar una broma y más adelante un discurso para que no te dejes manipular. Antes de «Needles» dijo: «Algunos tienen el culo pequeño, otros lo tienen grande.» Antes de «War?» cambió el tono: «Ellos te observan, te quieren reemplazar, te van a matar… no permitas que te maten. Despierten.» Esa misma dualidad — lo cómico y lo político — es exactamente lo que hace a System of a Down imposible de imitar.
Shavo Odadjian aventado, eufórico, sonriéndole al público sin parar. Y John Dolmayan, siempre concentrado, ecuánime, brutal en su seriedad detrás de la batería mientras ejecuta figuras rítmicas que en papel no deberían funcionar y en vivo son devastadoras.
El setlist y el cierre
La noche cubrió prácticamente todo lo que un fan puede pedir: «Soldier Side», «B.Y.O.B.», «Chic ‘N’ Stu», «Prison Song», «Aerials», «I-E-A-I-A-I-O», «Innervision», «Darts», «Genocidal Humanoidz», «Needles», «Deer Dance», «Radio/Video», «Dreaming», «Hypnotize», «ATWA», «Bounce», «Suggestions», «Psycho», «Chop Suey!», «Lonely Day», «Lost in Hollywood», «Streamline», «Spiders», «Forest», «DAM», «War?», «Suite-Pee» — y el cierre con «Toxicity» y «Sugar». Veintinueve canciones. Una banda que no tiene álbum nuevo desde 2005 y que aun así no necesita rellenar la noche con nada que no sea suyo.
La inclusión de «Genocidal Humanoidz» — uno de los dos sencillos que lanzaron en 2020 en respuesta a la guerra en Nagorno-Karabaj — no fue un detalle menor. El mensaje de sus canciones está más vigente que nunca.
Lo que queda después de dos noches
System of a Down en México es una banda más grande de lo que uno recuerda. Su discografía es una de las más sólidas de su época, y no la han malbaratado con álbumes olvidables como lo han hecho otras grandes bandas de su generación. Cinco discos, dos canciones nuevas, y el Estadio GNP Seguros lleno dos noches seguidas. Eso no se discute.
Cierre editorial
Daron Malakian le dijo al público que trajeron el fuego — y tenía razón, aunque no solo hablaba de las bengalas. System of a Down lleva veinte años sin disco nuevo y sigue siendo la banda más difícil de ver en vivo de toda su generación. Cada vez que aparecen en México es un acontecimiento. Esta semana fue dos veces. El GNP Seguros no olvidará ni una.

Fuentes
- Sopitas.com — System Of A Down en México… bengalas, mosh pits y una banda más grande de lo que recuerdas
- El Universal — System of a Down en México 2026: setlist, fechas y todo sobre sus conciertos en CDMX
- Infobae México — System of a Down lanza Pop Up Store en la Ciudad de México
- OCESA — System Of A Down agrega segundo show masivo en Ciudad de México
- PorEsto — System Of A Down en CDMX 2026: horarios, setlist y cómo llegar al Estadio GNP Seguros
- Excélsior — System of a Down en Estadio GNP: setlist, cómo llegar y lo que debes saber
- Wikipedia — System of a Down










