Trajes Espaciales, Cocaína y una Visita al Pabellón Psiquiátrico

El fin de The Stooges y la caída libre

James Newell Osterberg Jr. —conocido para el mundo como Iggy Pop— llegó a 1975 con un pasado glorioso y un presente complicado. The Stooges se habían disuelto al año anterior de la manera más abrupta posible: su último show, en enero de 1974 en el Michigan Palace de Detroit, terminó con el público lanzándoles huevos y focos de luz al escenario. Iggy, fiel a su naturaleza, absorbió la hostilidad y la devolvió amplificada hasta que la noche se convirtió en algo entre un concierto y una pelea de box sin reglas. Fue, en términos prácticos, el certificado de defunción de la banda.

Lo que siguió fue una espiral de arrestos por faltas menores, fiestas que se fundían unas con otras y una adicción a la cocaína que ya no era un complemento del estilo de vida sino el centro de todo. Cuando Pop finalmente se encontró frente a un juez, las opciones eran dos: cárcel o rehabilitación. Eligió la segunda y se internó en el UCLA Neuropsychiatric Institute.

Ahí fue diagnosticado con hipomanía y, aunque claramente era mejor que la prisión, le costaba conectar con el programa. Su médico en la institución, el Dr. Murry Zucker, lo describió con una franqueza que suena casi a admiración: «Siempre tuve la sensación de que Iggy disfrutaba tanto su cerebro que jugaba con él hasta el punto de no saber él mismo qué estaba arriba y qué estaba abajo. A veces parecía tener control total, jugando con diferentes personalidades. Otras veces, simplemente rebotaba con todo. No era falta de disciplina; no era necesariamente bipolar. Era vaya usted a saber qué.»

Los visitantes que nadie esperaba

La amistad entre Iggy Pop y David Bowie databa de principios de los setenta. En 1973, Bowie había coproducido y mezclado Raw Power de The Stooges, el último gran álbum de la banda. Era una relación de afinidades múltiples: musicales, personales y, en ese momento de sus vidas, químicas. Hay reportes de que Bowie en esa época subsistía a base de cocaína, pimientos picantes y leche. No era exactamente el candidato ideal para visitar a un amigo en rehabilitación.

Y sin embargo fue. Aunque aquí empieza la parte donde la historia se bifurca.

En una entrevista con la revista Blender en 2002, Bowie recordó el episodio así: «Si mal no recuerdo, fuimos Dennis Hopper y yo. Llegamos al hospital con un cargamento de drogas para él. Era un hospital del tipo ‘deja tus drogas en la puerta’. Estábamos todos fuera de nuestras mentes. Él no estaba bien; eso era todo lo que sabíamos. Pensamos que deberíamos llevarle drogas porque probablemente no había tenido ninguna en días.»

Hopper, el actor tejano que había dirigido y protagonizado Easy Rider en 1969 y cuya reputación con las sustancias rivalizaba con la de cualquier músico de rock, encajaba perfectamente en la escena. Pero hay una segunda versión. En el libro The Golden Years de 2012, se documentó que el acompañante de Bowie esa tarde no fue Hopper sino el actor Dean Stockwell —conocido entonces por su trabajo en cine y televisión— y que ambos llegaron al UCLA vestidos con trajes espaciales, completamente drogados, gritando en la puerta: «Queremos ver a Jimmy. ¡Déjennos entrar!»

¿Hopper o Stockwell? Posiblemente los tres, en alguna combinación que la memoria de los involucrados nunca terminó de ordenar del todo. Según el propio Iggy, el personal del hospital los dejó pasar simplemente porque se quedaron sin habla ante la presencia de las celebridades. No todos los días llega alguien en traje espacial exigiendo visitar a un paciente.

El destino de la mercancía

Lo que pasó con la cocaína una vez adentro depende también de a quién se le pregunte. Bowie recordó que la droga fue confiscada en la entrada durante el registro. Iggy, por su parte, siempre insistió en que los visitantes lograron entregarla. Dada la condición de todos los involucrados esa tarde, es probable que ninguna de las dos versiones sea completamente exacta.

Lo que sí está documentado es el efecto de largo plazo de esa relación. Al salir del UCLA, Pop aceptó los dos consejos que Bowie le dio y que, según el propio Iggy, le salvaron la vida. En una entrevista con MTV en 1990, Pop lo dijo sin rodeos: «David Bowie me salvó la vida dándome dos consejos: sal de Los Ángeles y haz un álbum conmigo.» Esos dos álbumes fueron The Idiot y Lust for Life, grabados en Berlín en 1977 y considerados hoy las mejores obras de Iggy Pop en solitario.

El mismo Bowie reconoció años después la absurdidad de la lógica con la que actuaron ese día: «Ah, fue tan estúpido. Pero en ese momento eso era todo lo que sabíamos hacer.» Que la historia terminara bien —dos discos fundamentales del rock, décadas de sobriedad para ambos— no borra lo que fue: tres adultos famosos en trajes espaciales, drogados, gritando en la puerta de un hospital psiquiátrico con cocaína en el bolsillo para un amigo que intentaba desintoxicarse. Una escena que ningún guionista se atrevería a entregar sin disculparse primero.

Cierre editorial

Hay una lógica interna completamente consistente en llevarle drogas a un amigo que está en rehabilitación: si tú mismo eres adicto, la sobriedad del otro te parece un problema a resolver, no una meta a apoyar. Que Bowie y compañía lo hicieran con trajes espaciales y a plena luz del día sólo añade el nivel de honestidad involuntaria que hace que la historia sea imposible de olvidar. El final feliz no estaba en esa visita. Llegó después, en Berlín, con mejor música y menos cocaína.

Fuentes

  1. Far Out MagazineDavid Bowie and Dennis Hopper smuggled cocaine for Iggy Pop
  2. BroBibleThe Time David Bowie And Dennis Hopper Smuggled Cocaine Into A Psych Ward For Iggy Pop While Wearing Space Suits
  3. Rock CelebritiesWhen David Bowie Broke Into A Psych Ward To Deliver Iggy Pop’s Cocaine
  4. Cheat SheetDavid Bowie and Dennis Hopper Once Smuggled Cocaine Into a Psych Ward for Iggy Pop
  5. Far Out MagazineDavid Squires delves into: an Iggy Pop rehab escape plan
  6. WikipediaIggy Pop
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