Por: Mike Stone
En enero de 1967, antes de terminar el disco que muchos consideran el parteaguas de la música popular —Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band—, The Beatles entraron a Abbey Road a grabar algo distinto. Paul McCartney, siempre inquieto por llevar al grupo a terrenos nuevos, propuso crear una pieza experimental destinada a un festival de música y luces psicodélicas llamado The Million Volt Light and Sound Rave, celebrado en el Roundhouse de Londres.

El resultado fue “Carnival of Light”, una improvisación de aproximadamente 14 minutos en la que John, Paul, George y Ringo se lanzaron a tocar sin forma ni estructura. El propio McCartney describió el proceso: “golpea un tambor, toca unas notas al azar en el piano, prende un amplificador, no importa si tiene sentido”. Era ruido, eco, disonancias, risas, órganos alocados y guitarras distorsionadas. Algo que anticipaba, con un año de adelanto, lo que más tarde sería el espíritu del rock de vanguardia y del krautrock.
La pieza se estrenó una sola vez, el 28 de enero de 1967, en el Roundhouse, como acompañamiento sonoro de un show de luces diseñado para la comunidad underground de Londres. Era la época en que los Beatles se empapaban de ácido lisérgico, happenings artísticos y sesiones improvisadas que rompían cualquier convención. “Carnival of Light” fue, en ese sentido, la máxima prueba de que los Fab Four no temían experimentar hasta con el sinsentido.
Años después, cuando McCartney planeó el lanzamiento de la serie Anthology (1995-1996), quiso rescatar esta grabación como prueba de que los Beatles no solo componían melodías perfectas, sino que también se atrevían a bordear el ruido puro. Sin embargo, George Harrison, Ringo Starr y Yoko Ono (representando los intereses de Lennon) lo vetaron. Para ellos, el track no era más que un capricho ruidoso que podía dañar la “marca” Beatle. McCartney lo lamentó: “Es parte de nuestra historia, aunque sea puro caos”.
Desde entonces, “Carnival of Light” duerme en las bóvedas de Abbey Road. Nunca ha sido publicado oficialmente, aunque en cada aniversario de Sgt. Pepper resurgen las especulaciones. Paul insiste de vez en cuando en que algún día verá la luz, pero hasta ahora sigue siendo un mito: el “tema fantasma” de los Beatles, reservado solo para quienes bucean en los archivos.
Este episodio conecta a los Beatles con una larga tradición de experimentación sonora: desde las “tape loops” en “Tomorrow Never Knows” hasta la influencia del arte vanguardista de John y Yoko. En 1967, mientras la mayoría de las bandas buscaban el siguiente hit radial, los Beatles ya estaban jugueteando con lo que décadas después llamaríamos música experimental. “Carnival of Light” es, quizá, la evidencia más pura de esa osadía, aunque sus propios creadores lo hayan escondido.











