El 23 de agosto de 1967, Keith Moon, el excéntrico baterista de The Who, celebró su 21.º cumpleaños de una manera que se convertiría en leyenda del rock. La fiesta tuvo lugar en el Holiday Inn de Flint, Michigan, donde Moon, conocido por su comportamiento impredecible, desató una serie de eventos que rápidamente se salieron de control.

La noche comenzó con una actuación de la banda en Atwood Stadium, seguida de una celebración en el hotel. Moon, que había comenzado a beber temprano en la mañana, inició una pelea de comida que culminó con una lluvia de pastel sobre los presentes. Durante el caos, Moon perdió un diente, lo que requirió atención médica. Sin embargo, la verdadera controversia surgió cuando, según su relato, subió a un Lincoln Continental estacionado en una colina, soltó el freno de mano y el coche rodó hasta caer en la piscina del hotel.
Este incidente, aunque relatado por Moon, ha sido objeto de debate. Algunos testigos afirman no haber visto el coche en la piscina, mientras que otros confirman el relato del baterista.
El resultado fue una factura de $24,000 por daños, que fue cubierta por el mánager de la banda telonera, Herman’s Hermits. Además, The Who y Moon fueron vetados de todos los hoteles Holiday Inn y de la ciudad de Flint.
Para conmemorar este evento, en 2025, Rolls-Royce recreó el incidente sumergiendo un Phantom en una piscina histórica en Plymouth, Inglaterra, coincidiendo con lo que habría sido el 79.º cumpleaños de Moon.











