La banda estadounidense Tool, una de las más influyentes del rock progresivo, organizó su propio festival, pero el evento no cumplió con las expectativas de muchos de sus seguidores. A través de redes sociales, varios asistentes manifestaron su molestia por la organización del evento, la calidad del espectáculo y el alto costo de los boletos en relación con lo ofrecido.

El descontento ha crecido tanto que algunos fans han planteado la posibilidad de emprender acciones legales contra la banda, alegando publicidad engañosa y una experiencia que no estuvo a la altura de lo prometido. Hasta el momento, ni Tool ni los organizadores han emitido un comunicado oficial respecto a la controversia.
La situación sigue generando debate entre los seguidores del grupo y la comunidad rockera, algunos defendiendo a la banda y otros señalando que se aprovecharon de su fama sin ofrecer un show a la altura de su legado.











