En los años dorados de Black Sabbath, cuando la banda todavía era cuatro tipos de Birmingham inventando el metal pesado a base de riffs oscuros y cantidades industriales de alcohol, existía una dinámica interna que ningún biógrafo del rock habría podido inventar: Bill Ward era el blanco favorito de las bromas de sus compañeros. No por maldad declarada, sino por algo quizás peor: porque Ward lo permitía. Más que eso, a veces lo solicitaba.
Iommi lo dejó claro en una entrevista con Guitar World en 1992: «Era nuestro válvula de escape. Yo solía hacerle cosas terribles.» Ward era el baterista más querido, el más bonachón, el más dispuesto a reírse de sí mismo, y esas tres cualidades juntas lo convirtieron en el objetivo perfecto de una banda que pasaba meses interminables de gira sin mayor entretenimiento que inventar nuevas formas de hacerle la vida imposible a su compañero.
Las bromas de Iommi tenían un historial médico propio. En 1972, mientras grababan Vol. 4 en Los Ángeles, pintaron a Ward de dorado de la cabeza a los pies hasta que el baterista empezó a tener convulsiones. Los paramédicos que llegaron al rescate les dijeron sin rodeos: «¡Idiotas, casi lo matan!» Hubo que usar quitaesmalte industrial para despegar la pintura. Ward sobrevivió. La tradición de las bromas, no.

El número estelar
De todas las ocurrencias del catálogo Sabbath, había una que Iommi describió en 2016 a The Guardian con particular cariño: prender fuego a la gente. «Era nuestro número estelar», confirmó. «Siempre funcionaba, hasta la última vez que lo hicimos.»
El procedimiento era técnicamente sencillo: se vaciaba alcohol de friccionar sobre la persona elegida, se le prendía fuego, el líquido ardía rápidamente sin causar daño mayor y todos reían. Una broma de química básica que, como toda broma de química básica, dependía de variables que nadie controlaba del todo.
La última vez ocurrió en 1980, durante las sesiones de mezcla del álbum Heaven and Hell en el Town House Studio de Londres. Era el primer disco de Sabbath con Ronnie James Dio como vocalista, tras la salida de Ozzy Osbourne. El productor era Martin Birch, hombre de larga trayectoria con Deep Purple e Iron Maiden, que llegó a esas sesiones con una mezcla de respeto profesional e inquietud legítima: había escuchado suficientes historias sobre el supuesto satanismo de la banda como para llegar con los nervios un poco tensos.
Fue precisamente frente a Birch que Ward decidió, con la serenidad que da años de experiencia siendo el blanco, invocar la tradición.
«¿Me vas a prender fuego o no?»
La versión más detallada del incidente la dio Iommi en una entrevista con Guitar World. Iommi le preguntó a Ward si podía prenderle fuego. Ward respondió: «Ahorita no, ahorita no.» Una hora después, cuando la jornada terminaba, Ward se acercó y dijo: «Ya me voy. ¿Todavía quieres quemarme o qué?»
Iommi no necesitó que se lo dijeran dos veces.
Lo que siguió está documentado en las propias palabras del guitarrista, tal como las contó a The Guardian: «Le vacié alcohol de friccionar encima. Normalmente sólo ardía y ya, pero esta vez se metió en la ropa, así que cuando lo prendí estalló como una bomba. Estaba rodando por el suelo, gritando y chillando. Yo pensé que era parte del chiste, así que le eché más. Martin no lo podía creer. Tuvimos que llamar una ambulancia para Bill.»
Birch observó todo mientras Iommi vaciaba dos botellas de alcohol sobre Ward y le prendía fuego. El líquido ardió a través de los pantalones, quemó ambas piernas, y Ward tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital. Quemaduras de tercer grado. La broma había funcionado demasiado bien.
La llamada que completó el cuadro
Iommi ya se sentía bastante mal cuando llegó al día siguiente. Pero lo que completó la experiencia fue una llamada telefónica. La madre de Bill Ward marcó el número de Iommi y le dijo sin preámbulos: «Estás loco de remate. Ya es hora de que crezcas. A nuestro Bill le van a tener que cortar la pierna.» Exageró un poco, según el propio Iommi, pero el mensaje llegó perfectamente claro.
Ward conservó la pierna. Conservó también su sentido del humor, que era, quizás, el activo más resistente de todos. Según el libro de memorias de Iommi, después del incidente hubo un período en que el guitarrista pausó las bromas. Ward, desconcertado por la ausencia de travesuras, se acercó a Iommi a preguntarle si todo estaba bien. Era, después de todo, su manera de relacionarse.
Ward abandonó Black Sabbath ese mismo año de 1980, aunque las razones oficiales tuvieron más que ver con sus problemas con el alcohol que con las quemaduras. Iommi, por su parte, cerró el capítulo con la honestidad seca que lo caracteriza: «Aprendí la lección. Todavía nos hacemos bromas. Nada tan severo como eso.» Y con una nota melancólica que nadie esperaba: «Extraño poder hacerle esas cosas. No puedo pintarlo de dorado por correo electrónico.»
Cierre editorial
Hay bandas que se destruyen por egos, por dinero o por diferencias artísticas. Black Sabbath estuvo a punto de perder a su baterista por exceso de alcohol de friccionar. La historia dice mucho sobre la dinámica interna del grupo y quizás más sobre Bill Ward, que después de décadas siendo pintado de dorado, quemado y sometido a todo tipo de experimentos de química improvisada, seguía siendo el primero en preguntar si todo estaba bien cuando las bromas paraban. Eso, en términos de lealtad de banda, no tiene precio. Aunque sí tuvo costo médico.

Fuentes
- The Guardian — Tony Iommi interview 2016: pranks, Bill Ward and Black Sabbath’s farewell
- Louder Sound — Black Sabbath only stopped setting Bill Ward on fire after the drummer’s furious mum called Tony Iommi a «barmy bastard»
- Far Out Magazine — Remembering when Black Sabbath’s Tony Iommi set Bill Ward on fire after a prank goes wrong
- Grunge.com — Bill Ward Was Left With Third Degree Burns After This Black Sabbath Prank Went Wrong
- American Songwriter — Remember When: Black Sabbath Almost Killed Their Drummer Multiple Times
- Loudwire — Tony Iommi Recalls Pranking Bill Ward, Reflects on Farewell
- Far Out Magazine — The crazy pranks Black Sabbath played on Bill Ward










